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— El día después… de la cuarentena —

«Los miedos y fobias tienen una prevalencia entre el 5% y el 10% entre los adultos mayores de 65 años. Es el grupo de pacientes más numeroso, seguido por las personas de entre 40 y 50 años».

Julio, 2020 – Por la Lic. María Gabriela Fernández de nuestro equipo de Sincronía

De a poco ahora y en algunas semanas de una manera más formal, llegará el día esperado. E inmersos en una nueva normalidad, saldremos a la calle a conectarnos nuevamente con cosas con las que hace tiempo ya no lo hacemos… 
Algunos saldrán con más optimismo que otros, todos con algo de extrañeza y otros con más miedo que los demás y cierta dificultad para volver a la situación previa al confinamiento. Esta situación se está experimentando ya con esta progresiva flexibilidad con la que se está desescalando la cuarentena. Es que se siente miedo, incluso pánico o fobia por volver a salir a la calle, queremos quedarnos en casa, en lo que se fue convirtiendo en estos meses, en nuestro “lugar seguro”. Se ha transformado en cobijo, en espacio protegido y en sinónimo de seguridad.
Se ha estado viviendo el minuto a minuto durante ya un largo plazo, con intensidad y de manera sostenida. La incertidumbre fue dando lugar al miedo, en algunos al miedo intenso. Y este intenso temor se ha puesto en clara evidencia en el momento de asomarse y salir a la calle.
El temor depende de la percepción de la realidad que tengamos y ésta cambia según las experiencias individuales. Si alguien de nuestro entorno ha enfermado o fallecido, si conocemos casos graves, si somos grupo de riesgo o convivimos con personas que han salido a trabajar en lugares considerados “de riesgo”.

Cómo abordar este momento:

🔹 No perder de vista que toda emoción es adaptativa. Dedicar un tiempo cada día a afrontar ese miedo en lugar de evitarlo. Para superarlo y convertirlo en coraje. Usar el miedo como un recurso y no como un límite. Empezar de a poco (saliendo a sacar la basura, yendo hasta la esquina, dar una vuelta manzana).

🔹 Incorporar los nuevos cuadros de situación como por ejemplo ver a todas las personas con el tapabocas, un elemento que a la vez que nos protege, nos desidentifica, no nos permite ver gran parte de la cara y por lo tanto dificulta la habitual decodificación de la actitud del otro. De hecho, casi sin querer empezamos a prestar más atención a detalles de expresión en los ojos, en los tonos de voz, en los movimientos corporales que nos puedan suplir información respecto al ánimo, a la actitud del que está enfrente nuestro. Y también nosotros empezamos a buscar más inflexiones en nuestra voz, acentuar gestos con las manos o moviendo la cabeza para alcanzar a trasmitirle al otro nuestra actitud.

🔹 Procurarse elementos de seguridad (uso de gel con alcohol, usar el tapabocas, lavarse las manos al entrar o salir de la casa). Mantener este protocolo de cuidado para sentir seguridad de que lo estamos haciendo bien.

🔹 Acotar la búsqueda de la información respecto al virus. La sobreexposición informativa no ayuda.

🔹 No aislarse. Mantener el contacto con familiares y amigos, aprovechando las nuevas tecnologías y al empezar a salir a la calle, registrar que toda o prácticamente toda la gente con la que se cruza también se maneja con cuidado y son casi nulos los casos dónde puede verse cierta relajación.

🔹 Pasar tiempo conectado a la naturaleza, porque ayuda a reducir el estrés y la ansiedad y mejorar el estado de ánimo. Si no hay un jardín, cuidar las plantas del interior de la casa, cultivar hierbas, ver un atardecer desde la ventana, jugar con las mascotas. Estas actividades nos ayudan a tener una mirada más amplia y completa donde no gane protagonismo lo bueno o lo malo, sino la objetividad para llevar delante de la mejor manera posible la situación con la que nos enfrentamos.

Si sus miedos o fobias son excesivos, no dude en consultar con un especialista.

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